martes, 27 de diciembre de 2016

Descubriendo el mundo

Vi tanto mundo en un solo día
que me di cuenta
de que solo era
una mota de polvo en una camisa vieja.

Era tan pequeña,
del firmamento,
una de tantas estrellas,
y mi camino no hacía,
más que empezar en ese momento.

Mi cabeza ahora me decía
que desvío escogería
para llegar a la parada de la vida.

Si bien, no planeé el viaje
pero sabía que ese destino
sería de mi libro
el mejor pasaje.

Tenía presente que no todo iba a ser fácil,
subiría cuestas y pisaría baches
pero siendo solo polvo en un mundo tan grande,
pensé, mi presente u mi futuro, eso es lo que hay.

Entonces miré al frente,
cogí mi mochila de la suerte,
di un paso y pisé fuerte,
dije adiós con una mirada sonriente.

Pues no volvería nunca al lugar de mi partida,
o si volvía, en alguno de mis remotos días
yo no sería la misma chica.



sábado, 10 de diciembre de 2016

Por qué bailo

Hace tiempo que llevo queriendo escribir sobre esto… Pero entre unas cosas y otras he acabado hablando solo de hombres, hombres, y más hombres… En fin…
Pues ahora voy a dejar ese tema de lado y voy a escribir sobre lo que es más importante en mi vida por encima de todo. El baile. Por qué bailo.
Sé que ya he escrito varias entradas sobre esto. Sobre cuando empecé, lo que el baile significa para mí, la lucha diaria que conlleva, etc.
Pero ahora os quiero contar concretamente como el baile pasó de ser algo que me gustaba, un hobby; a una necesidad. Cómo se convirtió en mi mayor tesoro, mi meta, mi sueño…
Ya sabéis que yo empecé de muy pequeñita a bailar en las actividades extraescolares y después de eso nunca he dejado de bailar ni un solo año, hasta el día de hoy.
El caso es, que por primera vez voy a contar algo abiertamente; no con todos los detalles porque no quiero que sepáis como fue la realidad de los hechos; pero tampoco os voy a contar mentiras.
Primeramente voy a hablar sobre cómo era yo, para después contar la situación en la que me encontraba y lo que fue ocurriendo desde mi época de niñez.
Yo… era una niña muy débil y sensible. Tenía miedo a muchísimas cosas, a la oscuridad entre ellas, y por ello la mayoría de noches soñaba con pesadillas unas más terroríficas que otras. Alguna aún la tengo en la memoria. A parte de eso, tenía amigos, una familia… todo era normal superficialmente… sin embargo, yo no era capaz de confiar en nadie y casi siempre me sentía muy sola y me ponía a bailar o cantar en medio del patio del colegio cuando estaba deprimida.
Así que esa era yo, una niña asustadiza, desconfiada, que no era capaz de defenderse a sí misma, y lo único que hacía era huir cada día.
Parte de esa niña y sus miedos siguen quedando en mí. Aunque haya crecido hay cosas de nosotros mismos que por mucho tiempo que pase siguen ahí, escondidas en un rincón de nuestro corazón, como nuestro niño interior.

Pues imaginaros a una niña así en un entorno hostil, siendo machacada poco a poco… Personas que exprimían la felicidad de sus días…
No recuerdo cuando comenzó ni por qué…
Solo tengo recuerdos varios de aquellos tiempos…
Recuerdos que van conmigo día a día y no podré olvidar jamás…
Durante muchos años, a partir de después de preescolar, empecé a sufrir acoso por parte de algunos niños de mi clase. Sobre todo psicológico.
Aún recuerdo alguno de los motes que llegué a tener. Me llamaron: Betty la fea, moni-mona, gamba…
Este último es el que más quedo grabado en mí, pues también me afecto durante mis dos primeros años de instituto.
Pues, cuando terminó el colegio, pensé que mi pesadilla se acabaría y no volvería a sufrir… tonta de mí…
En el primer año de instituto confié en alguien que no debía de haber confiado, fue una de las primeras personas a las cuales les conté parte de lo que me había pasado en el colegio y cómo me decían… Fue lo peor que podía haber hecho…
Días después toda mi clase sabía la historia y varios chicos empezaron a abusar de mí aprovechándose de eso.
No podéis ni imaginar lo que es que dos o tres niños te estén diciendo: ¡GAAMBA! ¡GAAMBAA!... delante de toda la clase mientras que esperas a que llegue el profesor y nadie hace nada, solo se quedan mirando; callados… Y tú sólo piensas en ese instante: tierra, trágame… quiero morirme…
Sí, durante los años de colegio y principios del instituto, hubo muchas veces en las que me plantee darme por vencida… Muchas veces  en las que ya no aguantaba más… Lloraba cada día en mi cuarto encerrada, sin que nadie se enterara… completamente sola, sin saber cómo seguir… completamente perdida, con una herida en el corazón que cada vez era más grande…
Y es que, el acoso escolar no fue lo peor que me podía pasar… No…
Sobre los seis, siete años, más o menos… No puedo decir edad exacta porque no lo recuerdo. Pero eso no importa, realmente da igual la edad que tuviera.
Pensad que yo sufría acoso escolar, tenía amigos y familia en los que no era capaz de confiar y para mí ya era bastante duro tener que llevar la carga que eso suponía; y de repente…
El acoso sexual también apareció en mi vida…
Lo más doloroso para mí, es recordar tan claramente cómo empezó todo… Cada vez que me pongo a mirar el pasado esos recuerdos son mucho más fuertes que todos los demás. Y me siento impotente, frustrada, estúpida… Durante mucho tiempo incluso me echaba la culpa de lo que había pasado por no ser capaz de pararle los pies a ese hombre…
Ya he dicho que no iba a dar detalles y por eso no voy a dar nombres ni a decir nada sobre las personas que abusaron de mi tanto en mi vida escolar cómo fuera de ella.
Sólo diré que la persona que me acosó sexualmente era mucho mayor que yo, mucho…
Al principio yo no entendía nada de lo que pasaba, no entendía las cosas que me hacía… Hasta que con el tiempo fui razonando y siendo capaz de ver las cosas con claridad, dándome cuenta de que aquello no podía seguir, que me estaba matando por dentro esa situación, no podía dejarlo estar por mucho miedo que tuviera.
Empecé a huir de él, pero cómo siempre, no era capaz de hablar… tenía miedo….
Hasta que un día mis padres sospecharon, y mi madre descubrió lo que pasaba. Después de eso no volví a verle, a excepción de dos veces que me lo encontré por la calle… y ninguna de ellas pude mirarle a la cara.

Al pasar por todo esto, mi autoestima poco a poco se vino abajo… No encontraba una razón por la que seguir adelante…
Sin embargo, un día me di cuenta de que tenía el baile. El baile era lo único que hacía que me olvidara de toda mi situación. Cuando necesitaba desahogarme también utilizaba el baile; cuando me sentía sola, bailaba; cuando no podía más, bailaba…
El baile pasó a ser una necesidad. Así que me dije para mí misma: “si sigo adelante es para llegar a ser una gran bailarina algún día, para que cuando sea mayor me suba a un escenario y pueda demostrar lo que valgo; que todo el daño que me han hecho no importaría ya, que había caído muchas veces, pero todas ellas me había levantado”… Soñando que en ese momento yo me sentiría tan fuerte como para decirles: “yo soy mejor que vosotros ahora, no habéis podido conmigo, gracias a vosotros decidí luchar por mi sueños y hoy los he cumplido”
Ese día está muy cerca, cada vez más cerca…

Y en definitiva, esto es por lo que bailo. Porque quiero demostrar que luché hasta el final, que logré conseguir mis sueños a pesar de todo, que seguí adelante soñando con un futuro que tarde o temprano se haría realidad. Hoy en día sigo creyendo en ese sueño y siempre lo creeré, siempre seguiré luchando por mucho que alguien me haga caer.


martes, 29 de noviembre de 2016

Cómo dañar el corazón de una persona

-Parte 1. Esto es lo que escribí ayer:

A veces, con solo una palabra podemos hacer añicos el corazón de alguien, podemos hacer que la ilusión que tenía esa persona desaparezca sin dejar rastro en solo un segundo… Y sólo con palabras…
Palabras que decimos o escribimos queriendo ser sinceros y honestos y que no imaginamos el poder que tienen para dañar a una persona.
El poder que tienen para borrarle la sonrisa, para que le haga plantearse que está haciendo mal cuando creía que todo iba bien, para que se convierta en algo pequeñito y débil, con miedos…
Miedo a cómo comportarse después de eso, miedo a cómo te mirará, miedo a no saber qué hacer ni que decir porque… Sientes que lo has hecho todo mal hasta ahora… y ya no sabes cómo empezar de nuevo.
Todo esto lo sientes cuando una persona te hace daño sin darse cuenta… Y a pesar de estar dolorido no muestras ninguna señal de tu estado, no dices nada, no haces nada…
Porque estás completamente en estado de shock viendo como todo se derrumba ante tus ojos… todo por lo que te habías esforzado para hacer feliz a esa persona, para hacerla sentirse a gusto contigo… Ya da igual… Resbala lentamente por tu mente cómo las lágrimas que quieren caer por tu cara y tú impides para hacer como que no pasa nada…
Esperas a llegar a casa para tener un momento de soledad y echar a llorar. Sentir todo lo débil y frágil que eres… Las ganas de no volver a intentarlo, porque piensas que ya no vale la pena luchar por esa persona…
Hoy, me ha pasado justo todo esto…
Después de pensar que las cosas iban bien, que todo avanzaba… Me dice que “no está a gusto”… y aunque no fuera dirigido directamente a mí, me ha dolido profundamente, porque sabía que en parte si…
Y me he quedado paralizada al ver esas palabras escritas en el móvil… intentando no llorar y hacer cómo si no pasara nada…
Seguramente pronto nos volvamos a ver… Y cómo siempre, pondré mi sonrisa, como si por dentro todo siguiera igual que ayer, como si no supiera lo que se ahora, como una tonta…
Pero la realidad de mis adentros será muy diferente… Sentiré miedo, angustia, inseguridad… sin embargo, eso se quedará dentro, cerrado por un espejismo de normalidad… Porque no soporto que me vean llorar, que vean lo débil que puedo llegar a ser.



-Parte 2. Lo que he escrito hoy:

Iba a escribir eso ayer y… menos mal que no lo hice en su momento porque ahora todo es mucho peor…
Ya no es cuestión de lo que me haya dicho a mí, sino de lo que me he enterado porque su amigo habló con él; no sé si él sabrá que esas palabras han llegado hasta mí, pero… Me da completamente igual.
Lo voy a decir claramente y sin rodeos…
ES GILIPOLLAS.
Ha estado jugando conmigo desde que nos conocimos. Ahora me entero de que no quiere absolutamente nada conmigo porque “si no ya se habría lanzado, que hay otras por ahí” y… yo soy solo una más…
Por lo visto, para él, no querer nada conmigo es estar tonteando y jugueteando cada vez que quedábamos… Acariciándome, haciéndome masajes… haciendo las cosas de una forma que cualquier persona normal pensaría que quiere algo… un mínimo, aunque no sea nada serio, pero cualquiera pensaría que hay algo más.
Pero no, él es “especial”, y por ser “especial” yo me he dejado llevar por él hasta que me he dado cuenta de lo idiota que he sido.
Si mi corazón ya estaba dañado, ahora que sabe que han jugado con él…
Vuelvo a decirlo, creo cada vez más que estoy gafada con los hombres. Parece que todos en los que me fijo son los que sólo quieren jugar conmigo… Y yo me he cansado de jugar… Se acabó.

No soy una cosa, un muñeco; con el que puedes divertirte y cuando te aburres lo tiras a la basura… Soy una persona sensible, que ha tropezado millones de veces con la misma piedra, que está cansada de caer, destrozada… que cada vez que abre un pedacito de su alma a alguien, le hacen una nueva herida… Y nadie está ahí para sanarla…

lunes, 28 de noviembre de 2016

Bésame


Bésame,
te lo pido a gritos.
Bésame,
porque yo no soy capaz de hacerlo.
Bésame,
mi cuerpo necesita auxilio.
Bésame,
para que acabe mi sufrimiento.
Me estoy ahogando en un mar de palabras
que se sumergen en mi cabeza,
porque mi boca está sellada
y lo que quisiera decir no deja.
Me estoy ahogando en el fuego de tus manos,
las mías quieren acercarte más
para que pueda exigir a tus labios
que no me dejen escapar.
Pero no tengo fuerza de voluntad,
mi mente me dice sin cesar
que es mejor callar.
Pues tiene miedo al rechazo,
a que me alejes después
a no poderte coger.
Tiene miedo al llanto,
pues sus ojos ya lloraron ayer
y no quiere hoy volverlo a hacer.
Bésame,
te ruego con la mirada.
Bésame,
porque ya no aguanto la espera.
Bésame,
por si no hay mañana.
Bésame,
o dime adiós de forma sincera.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Tan cerca y tan lejos...
















Tenía tan cerca tus labios,
mi corazón latía tan rápido...
que parecía querer salirse de mi pecho.
Oía el eco de mis latidos,
los segundos eran eternos
y el fuego, mi cuerpo iba consumiendo.
Con solo un chasquido
hubiera hecho cualquier cosa
si así seguía contigo.
Tus ojos penetraban en mi,
eran como una ola
que me arrastraba hacia ti.
Esas manos cálidas
se deslizaban por mi cara
y me llegaban hasta el alma.
Esas manos ávidas
que a su paso débil me hacían,
que todo mi ser estremecía.
No podía soportar
un segundo más sin besarte,
un segundo más sin acariciarte.
No podía soportar
tenerte tan cerca
y no poder hacer todo lo que quisiera.
Me estaba volviendo loca
entre ardientes deseos,
en las ganas de desnudar tu cuerpo.
Me estaba volviendo loca,
ansiaba tu calor,
tus labios... quería probar su sabor.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Cansada de todo



Estoy cansada
de callar, de hablar.
Estoy cansada
de sonreír, de respirar.
Estoy cansada...
de tanto luchar.
Siempre soy yo
la que lleva las riendas,
la que sostiene las cuerdas
y nunca las suelta.
Siempre soy yo
la que ríe como si nada pasara,
la que mira hacia la ventana
buscando una salida cercana.
Y ya estoy cansada...
Porque cuando lloro
nadie me abraza,
porque cuando te añoro
mi mano no te alcanza.
Estoy cansada de esperar,
aunque las prisas no sean buenas;
pero también de acelerar,
pues a veces es mejor cuando se frena.
Y ya no se si reír o llorar,
si abrazarte o escapar...
Estoy cansada de correr,
pero tal vez,
este sería un buen momento.
Estoy cansada de esconder,
todo lo que llevo dentro...
Y ya no se que debo hacer,
qué camino escoger.
Solo siento miles de emociones
que quieren salir por todos los rincones.
Y solo me sale decir...
que estoy cansada de estar sin ti.

sábado, 29 de octubre de 2016

Esperanza, ilusión y sueños

¿Tan malo es hacer se ilusiones por un momento?

¿Tener esperanza en que esta vez será diferente?

¿Es que no puedo soñar tan solo un instante?

Sé que lo más probable es que sea una tontería ilusionarse, que nada será diferente y que no valdrá la pena soñar porque lo que sueñe jamás sucederá en la realidad…

Pero después de tantos fracasos y de tantos desastres; de tantas cosas que no pudieron ser o no llegaron nunca… No quiero perder la esperanza y la ilusión… Porque si pierdo eso… no sería lo mismo… no se bien cómo explicarlo…

Es como si al perder eso, cuando el momento llegara no me importaría del mismo modo, no le pondría las ganas ni el esfuerzo… Es como si sintiera que si pierdo eso, a lo mejor pierdo el tren por el camino… Y nunca se sabe si será el tren adecuado o no.

No puedo saber si es el adecuado o no, no puedo saber si será diferente esta vez, no puedo saber si me harán daño otra vez; pero a veces hay que arriesgarse…

Sobre todo, esas veces, en las que el corazón te dice “lánzate a por ello” y sientes que debes seguir lo que te está pidiendo… porque quizás esta vez merezca la pena, y sino la vale al menos has intentado que lo valiera; le has dado una oportunidad a ese tren aunque tuvieras que bajarte dos paradas después.

Por eso pienso que nunca hay que perder del todo la esperanza y la ilusión… Que soñar es bonito y no hace daño a nadie; y de vez en cuando, los sueños se cumplen.


Así que hoy decido ilusionarme, pensar en la posibilidad de que él será diferente, soñar que lo será… Si luego no es así… dejaré que pase el tiempo y con él… la posibilidad de volver algún día a ilusionarme  y soñar… quizás esa vez si sea mi tren.


lunes, 17 de octubre de 2016

Sola

Sola,
en las profundidades de mi alma
la pena se agota,
la niña llora
al verse en el espejo reflejada.
Sola,
donde ya no importa tiempo, días, horas;
donde el sol no ilumina la mañana,
donde la lluvia empapa mi cara.
Sola,
el frío inunda mi cuerpo,
mis movimientos se vuelven lentos,
mi cabeza se llena de recuerdos.
Sola,
desprecio mi ser egoísta
que en este momento solo pienso en sí misma,
pero...
Eso no quita que siga sintiéndome sola;
necesitando una mano que coger,
un brazo al que aferrarme,
unas palabras que me hagan sentir bien...
Un hombro en el que apoyarme,
una sonrisa acogedora,
un beso que me llene de calor al instante
y haga que todo lo malo pase...
Sola...
se que la vida da mi vueltas,
hoy no tengo a nadie
y mañana no se sabe...
Sola...
intento tranquilizar mi cabeza,
pensar en otras cosas,
dejar atrás este dilema...

lunes, 3 de octubre de 2016

Nunca

No todo en la vida puede ir bien, eso está claro. Pero yo tengo dos problemas que parece que no se fueran a solucionar nunca.
Se que nunca hay que decir nunca, pero a veces uno lo piensa, lo duda, y se come la cabeza con la posibilidad de que realmente sea "nunca".
Porque... también está la frase de "nunca se sabe"... quizás si sea un "nunca".
Y es que estoy segura de que habrá más de una persona que NUNCA se habrá enamorado en su vida... Y eso es triste, muy triste... Porque, si que es verdad que a veces se pasa muy mal, pero es una experiencia por la que debería pasar todo ser humano antes o después. Es una experiencia que te hace crecer, mejorar cómo persona, aprender a valorar lo que tienes...
También es cierto que es muy contradictoria, porque cuanto más quieres a la otra persona más sufres; cuanto más la quieres más daño te acabará haciendo...
Sin embargo, eso no quita todo lo bueno que tiene... Ver su cara al despertar y sentir que tienes a alguien cerca de ti, poder abrazar a esa persona al dormir y sentir su calor, las pelis en el sofá, las cenas románticas, las escapadas a cualquier sitio; poder hacer el amor, que no el sexo, con una persona especial... Y sobre todo... no sentirte NUNCA solo, pues sabes que tienes alguien a tu lado, que te escucha, que te quiere tal y como eres; y en quien puedes confiar pase lo que pase.
Si, he dicho nunca, porque es así, es cierto...
Yo cuando tenía pareja dejé bastante de lado el escribir, ya que tenía a una persona con la que hablar de cualquier cosa y desahogarme... y volví a escribir después de dejarlo con él... Así en la realidad.
Y así, en noches como estas acostada en mi cama, me siento sola... Pienso en todo lo que he pasado hasta ahora, sobre todo este último año... Y dudo... me es inevitable dudar... no parar de darle vueltas... ¿NUNCA volveré a encontrar a alguien especial?... ¿NUNCA voy a dejar de sentirme sola?...
Se que las respuestas a estas preguntas son que probablemente encontraré a alguien tarde o temprano... Pero uno duda... Por mucho que no quieras dudar; y más si, cómo yo, tienes la autoestima por los suelos; entonces dudas aún más... dudas todos los días... dudas entre mil NUNCA, que aunque quepan en una posibilidad de un 1% de llegar a hacerse realidad, seguiré cuestionándome si ese 1% me tocará a mi.



lunes, 26 de septiembre de 2016

Tu mirada





















Tu mirada me volvió loca,
la mía lo decía todo,
ya que las palabras no salían de mi boca.
Tu mirada me atraía a fuego lento,
me sabía a poco,
hasta que el fuego entró en mi pecho.
Tu mirada...
sin darme cuenta me atrapaba,
me descolocaba,
y mi cabeza se desconcentraba.
Esa noche, tu mirada me hizo volar,
y soñé...
soñé que a otro mundo me llevabas.
Esa noche, dejé mi destino al azar,
y descubrí...
descubrí que nada más importaba.
Volé por un mundo multicolor,
que me hizo reír
y olvidar el dolor.
Surqué un cielo despejado,
que me hizo sentir
y olvidar lo pasado.
Tu mirada...
esa noche me hizo enloquecer
y no pensar en lo que fue ayer.
Tu mirada...
traspasó mis fronteras
y me despertó de la ceguera.

lunes, 19 de septiembre de 2016

En mi cama














En mi cama,
escribo las palabras
que quedaron ayer guardadas.
En un cajón con llave
escondido en alguna parte
que de mi mente siempre escape.
En mi cama,
los sentimientos fluyen
como en un río de lava.
Quema y destruye
pues no hay quien salve
este corazón que hoy se hunde.
En mi cama,
huyo de los desastres
y miro al techo en un rincón acurrucada.
No hay día ni mañana
solo recuerdos empolvados
que rescato del pasado.
En mi cama,
no importa nada
pues todo se olvidará al alba.
Despertaré entre mis sabanas,
pondré los pies en el suelo
y no miraré atrás para no arrepentirme luego.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Enamorados

A veces perdemos tanto tiempo en darnos cuenta de que estamos enamorados de una persona...
Que cuando llegamos a este punto se nos escapa de las manos... el tren pasa delante de nuestras narices, ves cómo se aleja cada vez más... y en ese momento sabes que jamás volverá a pasar...
Otras veces creemos estar enamorados, creemos que esa es la persona perfecta... la que nos hará verdaderamente felices.
Corremos tras ella, lo damos todo...
Pero de repente un día nos paramos... y vemos que hemos estado persiguiendo una ilusión...
Algo que estaba solo en nuestra cabeza...
Sentimos que hemos estado perdiendo el tiempo... andando sin dar un solo paso.
Luego están en las personas que, como yo en este momento de mi vida, tenemos un miedo atroz a enamorarnos.
Unos porque nunca lo han estado y no se sienten preparados para estarlo o tienen miedo a que justo la primera vez no sean correspondidos...
Otros porque tienen miedo a que les hagan daño... y ese es mi caso...
Después de mis experiencias pasadas desde la primera vez que me enamoré, poco a poco, he ido cogiéndole miedo... más que nada, por no querer sufrir por una persona que no valga la pena, o por una persona que jamás sentirá lo mismo.
Y decides centrarte en pensar que lo mejor es estar solo, en que nunca habrá nadie que te corresponda...
Así intentas ocultar que hay días, muchos días, en los que miras a tu alrededor y te sientes solo...
Días en los que te despiertas y echas de menos sentir el calor de una persona a tu lado... días en los que necesitarías hablar con una persona especial...
Pero resulta que no hay nadie...
Después de eso seguimos adelante... dejando de lado esos pensamientos... vivimos nuestra vida...
Pero en el fondo, aunque no lo busquemos, aunque sepamos que estamos bien, que no necesitamos a nadie; seguimos esperando a que esa persona especial aparezca algún día... a que dejemos de sentirnos solos por momentos... añorando estar enamorados.


sábado, 27 de agosto de 2016

El videojuego de la vida

A veces me gustaría correr
sin saber cuál es mi destino,
sin mirar por donde piso.
A veces me gustaría saltar
sin tener red que me pudiera sostener
y no importar nada al caer.
Tengo miedo a millones de cosas,
desearía volar,
pero el temor de las alturas
me mata de ansiedad.
En un momento la vida me estorba,
pienso en hacer una locura
pero algo me dice que no corra.
Hay metas que quisiera alcanzar,
todos queremos algo
que no está cerca de nuestras manos.
Miles de veces nos preguntamos
sí la lucha merecerá la pena,
si no nos matará a la espera.
Unas veces decidimos soñar
con lo que nos gustaría desde el sofá.
Y otras saltamos sin red
sin importar lo que pase al caer.
Todas estas decisiones
es lo que forman nuestra vida,
todo son misiones
como en un videojuego de hoy día.
Dará igual si después te arrepientes,
eso solo te dará amargura
a cada pensamiento que alimentes.
Eso sólo hará que sufras
mientras otra gente
de lo que tiene disfruta.

martes, 26 de julio de 2016

Todo lo que empieza, acaba

Todo lo que empieza, acaba... Y hay que seguir hacia delante, sin mirar a atrás...
Creímos que podíamos arreglar las cosas...
Que a pesar de los pequeños tropiezos, conseguiríamos salir del vache.
Lo intentamos una y otra vez, pensando que era un problema sin importancia... Pero no era así... No podía ser.
Y sí, creía que era perfecto... Pero está claro que no para mi.
Se que igualmente seremos amigos, porque el es una buena persona... Aunque lo nuestro no diera fruto.
Por lo visto si que es verdad que soy gafe con los hombres...
Hasta el más perfecto... Hasta él tenía que tener algo para que las cosas no pudieran funcionar.
Pues no había olvidado a su anterior pareja, y está claro que eso no nos dejaba avanzar...
Era demasiado pronto...
Aunque le pregunté muchas veces desde el principio si seguía sintiendo algo por ella; él me decía que no, que lo tenía superado.
Yo sabía que en el fondo no era así, que aún quedaba algo de ella en él...
Seguramente por eso... Bueno, seguramente no; seguro que por eso las cosas no podían salir bien, por muy a gusto que estuviéramos el uno con el otro...
Y así se queda todo hasta el momento...
Por un lado me siento mejor...
Siento que he recuperado la libertad que aún me hace falta.
Así que he decidido no sacarle el lado malo esta vez, porque al menos se que he ganado un amigo de confianza.
Ahora, a esperar a que un día deje de ser gafe...

miércoles, 6 de julio de 2016

Ángel de la guarda

Hay qué ver cuánto podemos llegar a querer a las personas y lo que somos capaces de hacer por ellas...
Durante mi infancia hubo una época en la que yo sufrí algo que no se lo deseo a nadie... y no tuve ayuda nunca, tuve que llevar el peso de todos esos sentimientos y recuerdos yo sola durante mucho tiempo... sí que es verdad que en parte fue culpa mía, pero no toda la culpa...
Por ello me volqué desde las sombras en mi hermana y mis dos primas gemelas; a las que quiero con locura.
Cuando pasó lo que pasó en aquel entonces nuestra familia por parte de madre se distancio mucho... muchísimo...
Antes, íbamos todos los sábados a comer a casa de mi abuela. En los inviernos siempre estaba la chimenea encendida y pasábamos castañas; en verano, y cuando no era verano, salíamos fuera jugar... En aquel entonces ni siquiera habían nacido mis primas... pero venían en camino.
Y todo cambio de repente... me pasé mucho tiempo sin poder ver a mi familia... mi abuela, mi tía, mis primas, etc.
Mi vida cambio en este sentido, y yo me sentí culpable al principio, porque no quería estar separada de ellos... En ese momento no entendía bien las cosas... por qué teníamos que estar tan distanciados... pero con el tiempo, pude ser capaz de entenderlo todo y recordar cada momento como si fuera ayer...
Por eso decidí que no estaba dispuesta a que ellas lo pasarán mal... quería ser como su ángel de la guarda.
Entre mi hermana y yo hasta conseguimos que acabarán siendo frikis...
Cuando mi hermana cumplió los 17 decidí hablar con ella... Era la hora...
Pues para la gente de fuera, para mi hermana u otra gente de la familia se les contó mentiras o no se les contó nada.
Por eso, yo quería que mi hermana supiera la verdad, se lo merecía, merecía saber lo que realmente pasaba en nuestra familia...
Estuve callada durante mucho tiempo, guardando el secreto sobre mi espalda... culpándome, incluso, de ello... sufriendo en soledad...
Ya era hora de que alguien más supiera la verdad.
Mis primas ahora tienen 13 años, y aún es pronto... Probablemente, por mucho que crezcan, cuando se lo cuente no me creerán... Quizás nunca lo hagan... Pero tienen derecho a saberlo saber y entender lo que ocurrió en aquel entonces y porqué las cosas son como son ahora... Porque las quiero... y aunque sé que les va a doler, qué va a ser un golpe muy fuerte para ellas... estoy completamente segura de que es y será lo mejor.
Porque las quiero, les he mentido hasta hoy; y porque las quiero también, les diré la verdad, llegado el momento adecuado, como hice con mi hermana.
Y siempre, pero siempre, pase lo que pase... seguiré siendo su ángel de la guarda.

martes, 14 de junio de 2016

No podía ser perfecto

No podía ser todo perfecto,
no podíamos estar siempre contentos...
Parecía cosa del destino,
y ahora solo parece un mero tropiezo en el camino.
Pensábamos tenerlo todo claro,
pero resultó un pensamiento en vano.
Sentimos que todo iba muy rápido
y de repente, todo se paró...
Cayeron todos nuestros ánimos
al ver que algo falló,
las dudas, los miedos...
poco a poco nos vencieron.
Nadie estuvo seguro de cada paso,
se nos fue de las manos.
Nadie dijo de volver atrás,
todo fluía sin descanso
hasta que nos dimos cuenta de, que había que frenar...
Dejamos que las dudas nos inundasen,
que los miedos se convirtieran en nuestro males.
Dejamos todo estar
y a la hora de avanzar...
no eramos capaces.
Tras una luz corríamos
sin mirar atrás por donde pasábamos,
sin ver el suelo bajo nuestros pies.
Y resultó que nada era perfecto,
que todo salía del revés.
Que nada era cosa del destino,
que nuestro corazón no sentía lo correcto.
Nos quedamos parados al borde del precipicio
sin saber que hacer...
que responder...
Y siguen corriendo las agujas del tiempo
mientras nosotros nos estancamos en este riachuelo
que no sabe si seguir su paso o quedarse quieto.

domingo, 5 de junio de 2016

Tus palabras


No puedo dejar de pensar en sus palabras desde el momento en que las pronunció… Se han quedado en mi clavadas… suenan una y otra vez en mi cabeza… cómo una canción que te llega y se te mete dentro y no puedes parar de cantar.
No sé cómo explicar esto que siento… Porque es una completa contradicción… No se expresar alegría, desesperación, tristeza y esperanza a la vez… Eso sentí en el momento en que lo oí…
Me quedé paralizada… sin saber que decir… Y estabas tú frente a mí, mirándome de esa forma tan especial, cómo solo sabes tú…
Las pronunciaste… No huiste, no fuiste un cobarde… Mi miraste fijamente a los ojos… Y lo soltaste… sin miedo alguno…
Y yo cómo una tonta… dudaba, tenía miedo… sufría en silencio… quería escapar de todo aquello… no era capaz.
Sin embargo tu cogiste las riendas, me paraste en seco… tuve miedo en ese momento… pero… Mis ojos se transformaron en ese instante… Mi corazón dio un vuelco.
Quería reír y llorar a la vez… Me sentía idiota, estúpida… Sin saber qué hacer con mis manos, con mi cuerpo, con mi voz… Todo lo que me hacía daño por no preguntar, por no actuar, por no hablar… Todo eso desvaneció…
Y solo quedamos tú y yo… Ah, y esas palabras mágicas que jamás pensaba escuchar ya… que habían quedado olvidadas…

Pero tú lo cambiaste todo al llegar a mi vida; todo en lo que yo creía, lo que yo esperaba; y aún más al pronunciar… Te quiero…

miércoles, 25 de mayo de 2016

Eres tú lo que yo quiero



Con él todo es tan sencillo...
no tengo que guardarme nada
solo tengo que decirlo.
Lo miro y se lo que piensa...
no tengo que esconderme
pues siento que él me porteja.
No importa que nos conozcamos dos días,
se que puedo confiar en él.
No importa lo que el tiempo diga,
estará ahí, lo se.
Cada vez que miro sus ojos, su sonrisa...
se ilumina todo el cielo.
Cada vez que siento sus abrazos, sus besos...
siento que mi corazón se sale del pecho.
Es tan fácil entendernos...
Somos tan diferentes y a la vez tan parecidos...
Algún error cometemos,
tenemos pasados distintos,
pero también sufridos.
Cómo me gustaría ahora
tenerle entre mis brazos,
poder besar esos labios
que me llenan de un calor extraño.
Extraño...
porque nunca lo había sentido.
Extraño...
porque me hace morir entre suspiros.
Le anhelo en las horas y minutos,
esperando que llegue el momento
para decirle entre susurros,
"eres tú lo que yo quiero".
Porque me sacas lo mejor que llevo dentro,
me aceptas tal y cómo soy,
me escuchas y me tratas
de una forma tan delicada...
que por ti espero hoy.

jueves, 19 de mayo de 2016

Desde aquella noche

Aquella noche fue especial, no por lo que pasará en sí, sino por lo que sentí...
Hacía mucho tiempo que no había sentido algo así por nadie, aunque a la misma vez todo era diferente...
Esa pasión contenida, ese calor que me envolvía poco a poco, esa sensación de que todo era sencillo, que todo fluía.
Después de esa noche no he podido olvidarte...
Cada día tengo ganas de volver a verte, tengo ganas de volver a sentir tus manos sobre mi cuerpo, de volver a ver esos ojos que me dejan embelesada, de sentir tus labios junto a los míos, de... de mucho más.
Aquella noche no quería que acabara, sentía que quería más a cada momento, no podía dejar de besarte, no quería dejar de besarte... pero... a la misma vez sabía que no podía ir a más, sabía que tenía que esperar...
Y ahora que estoy esperando, desespero entre ardientes deseos que vienen una y otra vez a mi cabeza y a mi corazón...
No sé qué me has hecho en estos dos en estas dos semanas pero, me estoy volviendo loca...
No quiero que pase un día más sin estar cerca de ti... ¿porque estás tan lejos?
Solo puedo verte en mis sueños...
La distancia y la espera es eterna...
Aunque sé que merecerá la pena...
Porque eres de esos chicos que realmente la merecen, porque eres especial, o eso es lo que yo siento.
Sé que en estos meses he dicho ya más de una vez "él es diferente" y en ese momento lo pensaba aunque luego resultara no serlo...
Pero esta vez algo ha cambiado, desde el principio... hemos estado hablando dos semanas y es como si lo conociera un año entero, él es como dije en la otra entrada; no le importa como vista o como baile o cualquier tipo de prejuicio; a él le importa como soy y quiere conocerme realmente a pesar de no intentar tener nada serio y tomárnoslo con calma.
Cada noche me acuesto con una sonrisa gracias a él... y estoy súper agradecida de haberle conocido, solo espero que las cosas sigan viento en popa hacia un rumbo no fijado pero, de seguro, será maravilloso.

domingo, 1 de mayo de 2016

¿Por qué tengo que cambiar?

Podría parecer una princesita, una chica formal e inocente; pero no es así cómo soy y no tengo por qué cambiar por nada ni nadie.
Mi forma de ser, mi forma de vestir quizás muestran a los chicos que soy una chica fácil, una chica cualquiera, pero no lo soy...
Ellos, yo creo que tienen en su cabeza la imagen de "las chicas que se tirarían" y "las chicas con las que saldrían". Y yo está claro que estoy en la primera lista...
Me lo han hecho comprobar en estos últimos meses. Todos, o la mayoría de tíos con los que he tenido algo intentando que fuera más duradero que un "polvo de una noche" pero nada serio... En cuanto las cosas se torcían un poco, conocían a otra y empezaban a salir con ella...
Yo no se si es que alguien me ha echado un mal de ojo, una maldición o que...
Pero sino era eso, es que siguen enamorados de la chica de antes, o son unos golfos y sólo buscan algo esporádico de una noche.
Dicen que es probable que sea por cómo visto y cómo bailo.
Dicen que si voy con escote y enseñando barriga los tíos solo me van a buscar para lo mismo. Pero...
por qué tengo que cambiar mi forma de vestir por tontos que no se merecen ni que les mires; qué tiene de malo ir con escote, es mi forma de vestir, me gusta llevar escote cuando salgo de fiesta, pero no por eso voy a coger y a tirarme a todos los tíos que se me antojen cada noche que salgo, no por ello voy a ser una chica facilona, no por ello voy a querer solo algo esporádico. Aunque digan que una imagen vale más que mil palabras en este caso no es así, porque si me conocieran un poco sabrían que yo soy todo lo contrario a lo que muestro en muchas ocasiones.
Y NO ESTOY DICIENDO QUE QUIERA ALGO SERIO, que quede claro.
Pero no quiero ser una chica que va de cama en cama, bueno... ya lo he dicho otras veces en mi blog.
Luego está mi forma de bailar. Si me ponen reguetton a los sitios que voy pues yo bailo reguetton, y yo soy bailarina, no puedo evitar bailar a mi aire y darlo todo hasta en las discotecas, me sale solo y sino lo hago no soy yo misma... Me da igual quien esté delante, me miren cómo me miren, piensen que soy una guarra... me da igual, no voy a dejar de bailar por nada ni nadie en este mundo; eso lo tengo más que claro.
Así que estoy cansada de que me juzguen por lo que se ve a primera vista, por un escote, o por bailar reguetton... Yo soy mucho más que eso.
Y si alguna vez apareciera en mi vida alguien a quien le interesara de verdad, intentará conocerme y no le dará importancia a todo esto que estoy diciendo; mirará mucho más allá de este escote.
No se si esa persona llegará a aparecer, porque cada vez quedan menos personas así, que no se fijen solo en el exterior, pero nunca perderé la esperanza del todo; y por supuesto, nunca cambiaré por nada ni nadie.
Esto es lo que soy yo, y aunque a mi misma no me guste, al menos lo acepto y vivo cada día con ello.

sábado, 23 de abril de 2016

Mirando atrás



 
















Miro atrás y recuerdo por qué llegué hasta aquí,
por qué tropecé dos veces sin pensarlo más de una vez,
por qué dejé marchar aquel tren y cogí el siguiente,
por qué me despedí sin querer hacerlo realmente,
por qué dije no cuando pude haber dicho sí.
Derramé muchas lágrimas por quien no debía
y más aún por quien no las merecía,
caí en un agujero negro donde no veía nada
y salí de él…
pero luego volví a caer.
No calculé mis pasos precisos,
la distancia recorrida desde el inicio,
no pensé por qué recorría ese camino.
Sin embargo otras cosas las pensé demasiado,
tuve miedo a que me hicieran daño,
tuve miedo a quedarme sola,
tuve miedo a decirte hola
y aún más miedo a decirte adiós.
A veces no entendía lo que ocurría a mí alrededor
y cuando lo comprendía ya era tarde,
a veces quería pedir auxilio, socorro…
pero las palabras no salían de mi voz,
a veces me sentía atrapada en una pesadilla
y despertarme no podía…
Pero sobre todo,
muchas veces quise decir adiós al mundo,
rendirme porque me sentía un estorbo,
decidir que nada escucho
y dejar de lado el miedo a las alturas para dar mi último salto.
Aunque al final nunca lo hice y no me arrepiento de ello,
seguí los pasos por el único sendero
que vislumbraba algo de luz radiante
cómo el sol de un amanecer brillante,
y hasta aquí he llegado, aunque un poco tarde.
Todo lo que dije, hice, escuché…
me ha llevado a unos días en los que ya no importa si río o lloro
lo importante es que sé que camino escojo
sabiendo que puedo tropezar y llegar a caer,
sabiendo que aunque caiga me levantaré.

sábado, 9 de abril de 2016

En un rincón de mi habitación



Mis pensamientos vuelan por la habitación
desordenados, desubicados y paralizados.
Estoy parada en un rincón intentando olvidar
pero todos esos pensamientos me absorven.
Y no puedo concentrarme en uno,
no puedo luchar contra ellos.
Se esparcen por el espacio,
me agota el pensar que todo se acumula.
Creo tenerlo todo claro
pero nunca tengo nada claro.
Busco la luz en esta habitación
pero sigo absorta en la oscuridad.
Todo da vueltas sin parar...
Me siento sola...
aunque a veces deseo estar sola.
Necesito calor...
aunque a veces me gusta el frío.
Tengo que avanzar...
aunque siento la necesidad de parar.
Toda mi vida sigue avanzando
mientras yo estoy aquí.
Sentada en el banco de la estación
esperando a algún tren que me de la respuesta
a las preguntas que rondan mi cabeza.
Pido ayuda para decidir,
alguien que me de un empujón para salir.
Debería escapar de la soledad y el frío
que se encuentra en mi interior.
Que me atrapa en esta habitación,
que deja a mis pensamientos flotando y me asfixian.
Pronto necesitaré dar un paso hacia delante.
Pronto te necesitaré...
seas quien seas, se que estás ahí.
para tenderme una mano
y agarrarme fuerte y con seguridad,
para darme la fuerza de seguir mi camino
y recoger cada pensamiento de esta habitación oscura.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Cansada de esperar



Los 23 han llegado a mi vida, una vida totalmente cambiada mientras yo sigo siendo la misma.
Todo lo que me rodea ha cambiado, las personas que me rodaban hasta hace un año, se han esfumado, dejando un leve rastro en mi corazón pero que dejará huella para siempre.
Y yo sigo siendo la misma ilusa que sigue luchando contracorriente y que cree en el príncipe azul.
Bueno, no es que crea en el príncipe azul, pero si en alguien especial.
No es que tenga un prototipo en la cabeza.
En lo más hondo de mi corazón, por mucho que ahora necesite libertad, hay algo que confía en que exista una persona para mí.
Alguien que me llegue a querer sinceramente tal y cómo soy, aunque yo no me quiera a mí misma y le diga cada día que no se merece alguien como yo. Alguien que soporte mis problemas de autoestima y me apoye en mi camino. Alguien que sepa dar y recibir, que confíe en mi ciegamente y yo pueda hacer lo mismo.
Pero es probable que esa persona nunca llegue…
Y lo peor que puedo hacer es esperar.
Es lo que acabo haciendo siempre incluso cuando quiero libertad y solo pido algo efímero y sin importancia.
Sé que no debo esperar nada de nadie y así nadie me defraudará, sin embargo… por muchas veces que me lo diga a mí misma…. Espero demasiado, y siempre me acaban haciendo daño.
La mayoría de personas acaban defraudándome… Ya no solo en el aspecto sentimental, sino también en la amistad.
Hay muchas personas por las que he esperado pacientemente, he luchado todo lo que he podido, he aguantado el tiempo y los golpes, y aun así… Me han defraudado y me he acabado viendo sola.
Dándome cuenta de que esperar te daña… y cuanto más tiempo pasa, el puñal se clava más… y cuanto más te importa esa persona, más tardará la herida en cicatrizar…
Así que estoy cansada de esperar…
Es lo que llevo diciéndome estos últimos seis meses…
Y he caído de boca ya cuatro veces…
Nunca aprenderé.
Bueno, hay algo que si he aprendido, porque al menos esta última vez sólo sentí rabia y nada más… Esta vez no sentí que me dañara el corazón, solo el orgullo y la razón.
Tal vez, porque he empezado a aprender cuando dejar de lado el corazón… porque esa persona no se lo merece, porque esa persona no va a sentir nada por mi cuando me hiera, porque esa persona no mirará atrás y se acordará de mi, porque para esa persona solo fui un capricho y no le dolió decir adiós ni se lo pensó dos veces, porque esa persona no se quedará en la puerta esperando como hice yo… Y así ha sido, fue bastante predecible. Menos mal que al menos aprendí esa lección.
En fin... Otra persona por la que esperé y no mereció la pena.
Así que lo diré por última vez, o eso intento creer… Intentaré aprender la lección esta vez, intentaré que en el futuro me acuerde de este momento y de por qué escribí estas palabras, lo que quería que me enseñaran. Así que...

Se acabó la espera.