viernes, 16 de febrero de 2018

Intento cambiar mi corazón


Intento convencer a mi cabeza, me digo a mí misma una y otra vez que es imposible…

Intento mirarte y no sentir nada…
Intento ponerle un freno a mis sentimientos, cerrar los ojos y no tener tu imagen en mi mente…
Intento no recordar tus palabras, no recordar tus besos, no recordar tus abrazos de despedida…
Intento ser fuerte y no llorar por ti, y más cuando estás frente a mí…
Intento no lanzarme a tus brazos cuando tu cuerpo me llama…
Intento poner una sonrisa y hacer como si en mi interior no ocurriera nada, como si no me dieran ganas de salir corriendo y huir…
Intento verte como sólo un amigo…
Intento recordar a cada momento que estos sentimientos no pueden ser, que no puedo dejarme llevar y olvidarlo todo por mocho que me gustara…
Intento no hacerme daño a mí misma, pero sé que lo hago…
Si, lo intento… pero la mitad de las veces se queda solo en eso.
Es más difícil de lo que imaginas…
Sabiendo lo que sientes y que no hay más opciones…
Sabiendo que tú eres más fuerte que yo, mucho más fuerte… porque yo no soy capaz de decirte si quiera todo esto… Decirte que cada día imagino cómo sería una vida contigo, pero también imagino cuando te alejarás de mí…
Recuerdo a cada momento tus palabras y siento que cada vez me duele un poco más…
Cada día soy más consciente de que esto se acaba y que no quiero que sea así…
Cada día me replanteo mis sentimientos, pienso en ti y en si estarás bien… rezo porque no pienses en mí, porque te olvides de mí…
Cada día recuerdo cómo empezó todo y si hubiera sido mejor no habernos lanzado al vacío y sin cuerda…
Pues sé que pronto dejaré de sentir tu calor, tus besos, tu olor, tus manos, tu cuerpo… todo.
Todo se esfumará como el humo de ese cigarro que te fumas cuando estás conmigo…
Todo desaparecerá y sólo quedará una pequeña llama en mi corazón, un pálpito, un recuerdo de los que no se borran…

viernes, 9 de febrero de 2018

Pasión animal

Esa mirada que me llama y me atrapa…
Esas manos y esos brazos que me envuelven en una burbuja de placer y deseo…
Esos labios que me besan unas veces con tanta dulzura y otras tan apasionadamente…
No se cómo lo haces, cómo transformas todo mi ser, cómo sacas a ese animal salvaje escondido en un rincón que hasta ahora nadie había sacado a pasear…
Contradictóriamente consigues saciarme pero siempre quiero más, cómo una gula permanente, me vuelves adicta a ti…
Sentir como tu boca se desliza por mi cuerpo, sentir tus labios cálidos pasar por mi cuello, mi espalda y mi pecho… sentir como con cada beso se eriza mi piel… sentir tus manos acariciándome, tocándome, agarrándome… sentir como tu piel se roza con la mía… sentir tu respiración alterada en el oído… Sentir todo eso es un dulce placer que me hace estremecer, que me vuelve loca.
Mi cuerpo grita sin cesar que vuelvas y penetres, otra vez, hasta en lo más profundo de mi ser.
Mi cuerpo desea sentir tus movimientos otra vez, pues añora ese calor que desprendes y esa fragancia que te envuelve…
Mi cuerpo recuerda esos movimientos suaves y lentos, sin ninguna prisa; esos movimientos bruscos y fuertes que provocan mis gemidos más salvajes; esos movimientos rápidos que fluyen y te piden no parar; esos movimientos que nos dejan sin aliento… que son capaces de excitarme como nadie lo había hecho antes, que son capaces de doblegarme ante ti, que sacian mi apetito pero son una droga de la que no es fácil salir.
Son incontables los gemidos, las veces que me muerdo el labio o que muerdo el tuyo, los besos, los suspiros, las ganas, las veces que me agarras del pelo, las veces que nos corremos… y siempre queremos más.
En ocasiones llegamos a pensar que estamos enfermos, en otras que es solo una fantasía…
Pero siempre me pregunto cómo con sólo una mirada, una palabra o una pizca de imaginación; es más que suficiente para que mi cuerpo anhele estar junto al tuyo, sentirte dentro…
Sólo con pensarlo me muerdo el labio y me deshago… mi cuerpo arde, mi mente vuela hasta tu cama… y cada vez resulta más difícil la espera…
Eres mi droga, eres mi enfermedad, eres mi dulce locura y mi pasión animal.

sábado, 3 de febrero de 2018

Un juego de mayores

Te vi, y sentí algo distinto, algo que nunca sabré cómo explicar… algo que me llegó directamente hasta el alma… que se fue adentrando en mi ser conforme te acercabas…
Era como una conexión entre los dos, un vínculo, un lazo que no podía imaginar lo grande y fuerte que era…
Al principio era solo un hilito lo que nos unía, pero acabó siendo mucho más…
Te vi, y te escuché… entonces todo mi cuerpo se vio arrastrado por la necesidad de saber más sobre ti, de estar cerca de tí, de sentir la pasión que se desparramaba a cada paso que daba.
Despertaste una pasión en mi… ardiente, estremecedora, arrolladora… sacaste el animal que llevaba dentro y que hacía mucho tiempo que había quedado encerrado en una jaula cual llave había perdido… al menos hasta ese instante…
Tú la abriste sin pensarlo dos veces y me inundaste de calor y de deseo.
Todo el frío que había dentro de mí se esfumó entre tu cama y tu cuerpo…
Te vi, y te seguí… porque era imposible decirte que no… tu forma de ser, tus palabras, tus manos… todo tú… me arrastraste por un camino oscuro que me susurraba al oído con dulzura, que me engatusaba lentamente… y lo peor es que cada día quería más…
No importaba otra cosa, mi mente se veía absorbida por los recuerdos entre tus sabanas, se sentía atraída a volver como una niña a por su caramelo… pues uno nunca era suficiente, no me saciaba, quería más…
Y se me iba de las manos, porque contigo todo era fácil… hablar, confiar, reír, escuchar… contigo las horas parecían minutos, contigo me dejaba llevar y podía ser más yo misma que con cualquiera.
Me hiciste sentir desde el primer momento que podía confiar en ti para lo que fuera, así que es lo que hice porque no solo lo dijiste, sino que lo demostraste, y eso para mí siempre fue lo más importante y a la misma vez, lo más sorprendente… pues pocas personas, muy pocas, me han hecho sentir algo así en tan poco tiempo… y más últimamente…
Yo que me había puesto una barrera ante todo… o eso intentaba.
Yo, que como algunos dicen, corrí un tupido velo para dejar de lado a los sentimientos y no darle importancia… hacer como que no estaba…
Contigo al principio todo fue muy fácil, si… creía estar haciéndolo bien, creía que solo era un juego, que éramos niños dejando a un lado nuestra realidad cuando nos veíamos, centrándonos solo en la persona que teníamos frente a nosotros, jugando a algo que solo podían jugar los mayores, pero nosotros nos sentíamos como niños así, sin pensar que se nos iría de las manos…
No pensábamos que un simple juego se convirtiera en una realidad… no pensábamos que nuestras manos iban a ansiar con tanto ahínco poder tocar el cuerpo del otro, poder sentir su calor… no pensábamos que nuestras mentes se verían invadidas por la imagen del otro… no pensábamos que fuéramos a sentir más que una pasión desmedida…
Porque lo que empezó siendo una simple atracción con un toque morboso de juego y picardía, acabó tocando nuestro corazón…
Pues cada día, cada hora, cada minuto que pasábamos juntos nos conocíamos más… y cuanto más conocíamos más nos gustaba lo que veíamos y más fácil era estar a gusto al lado del otro… pero eso hacía que cada vez que me iba de tu cama fuera un poco más difícil levantarme y decir adiós… eso hacía que nuestras mentes empezarán a darle vueltas… eso hacía que el velo que yo me había impuesto empezará a tambalear…
Yo lo sabía… pero no quería saberlo…
Hacía como si no estuviera, como sino importara…
Intentaba convencer a mi mente y a mi corazón de que era imposible… de que él no sentía lo mismo que yo…
De hecho así esperaba que fuera, porque sabía que si él no sentía nada por mí sería más fácil dejar de sentirlo yo… hasta que descubrí que no.
Entonces todo se complicó mucho más… aunque por una parte fuera mejor así… para mí hubiera sido más fácil ser la tonta de siempre que acaba sintiendo algo por quien no debe… la no correspondida…
Hubiera sido mucho más fácil porque ya he pasado tantas veces por ello que sobrellevarlo se me hacía un sendero más por el que pasar, con sus pequeños baches, pero en el que sabía que me podía encontrar… No quería que sintieras nada más por mí, que me vieras como algo más de lo que debería ser…
Pero no, tú tuviste que decirme esas palabras… esas palabras que ya van a quedar clavadas en mí aunque tú no lo sepas… esas palabras que no se pueden borrar… porque una parte egoísta de mí se sintió bien al oírlo, y al mismo tiempo otra se desgarró por dentro porque yo me conformaba estando junto a ti tan solo siendo lo que éramos, sin más complicaciones, yo me conformaba viéndote feliz rodeado de las personas a las que querías, formando parte de tu vida sin ser una preocupación y un desasosiego…
Sé que si hubiera sido de otra manera yo me hubiera hecho daño a mí misma, lo se… pero ya estoy acostumbrada a ello… solo me hubiera desahogado y lo hubiera dejado pasar hasta olvidarlo, ahogando el sentimiento en lo escrito y lo bailado, dejando que corrieran las manecillas del reloj, entreteniéndome con mi vida, que no es poco….
Aunque este cuento parece no ser el mismo de siempre…
Después de nuestra necesaria conversación, que tarde o temprano teníamos que darnos a entender y que salieran de nuestras bocas lo que sentíamos sin rodeos… decir que esto era ahora más que un juego de niños mayores, después eso… todo está más claro, pero se hace un camino más arriesgado.
Después de eso sabemos que hay una línea que ninguno puede sobrepasar, que hay que poner los pies en la tierra, que es muy bonito dejarse llevar pero no podemos olvidar lo que nos rodea. Que por momentos  nos aterra el pensar en las posibilidades, que por momentos dudamos en qué es lo mejor para el otro… Pero por otra parte no podemos dejar de lado esa conexión que nos atrae y que nos lleva a arriesgarnos, esa pasión que nos envuelve, esa mirada que nos acoge en unos brazos demasiado cómodos para escapar de ellos, ese lazo que parece haberse atado mucho antes de habernos conocido.
Y este no es el final, seguramente no habrá un final para nuestro cuento… porque aunque con el paso de los años nuestra relación cambie siempre nos tendremos el uno al otro en el corazón, siempre recordaremos estos momentos, siempre sentiremos este vínculo tan especial que jamás tendré con nadie más, siempre quedará algo de lo que fue y será… y eso es lo más bonito de todo, que sé que tú siempre estarás pase lo que pase, y sabes que yo siempre estaré igualmente para ti, pase lo que pase, porque jamás podré olvidarte.

sábado, 27 de enero de 2018

Envidia

Envidio, esos ojos que miran con esa intensidad, con ese amor tan especial y delicado… que solo ven quien tienen frente a ellos…
Envidio esas miradas de complicidad que lo dicen todo y te llenan de calor…
Envidio, esos labios que besan dulcemente, que muerden muy despacio, que susurran y te erizan cada vello del cuerpo.
Envidio esas manos que tocan con tanta delicadeza, como si lo que tuvieran entre ellas fuera su mayor tesoro, lo más preciado, lo más bello… como una flor que cuidas para que sus pétalos no se marchiten y su olor no desaparezca nunca… Envidio esas manos que recorren cada centímetro de un cuerpo que se estremece con solo sentirlas sobre él.
Envidio ese sentimiento tan puro que solo desea la felicidad del otro, ese querer caminar juntos de las manos toda la vida… Aunque pueda ser ignorante e ingenuo… Aunque no sea para siempre… ellos sienten que lo es en ese instante.
Ese sentimiento que te llena por dentro, que te hace crecer como persona, ese sentimiento mutuo que te hace feliz solo con saber que la persona que tienes a tu lado lo es.
Ese sentimiento tan pasional, tan desgarrador, tan intenso, que dado el momento; lo darías todo por el otro.
Envidio todo eso, aun sabiendo que no todo es bueno ni perfecto… Aun sabiendo que no es un cuento de hadas, que no hay un felices para siempre, que puede ser duro y sufrido… Pero lo envidio porque se me hace tan lejano… y cuando veo a esas personas mirarse, besarse, abrazarse, cogerse de las manos… me siento sola y los envidio, porque hace tanto que yo no siento eso por nadie… que yo no comparto eso con nadie…
Aunque eso no quiera decir que me sienta mal estando sola; pues mi vida, sin ser perfecta me gusta como es ahora, pero siento que no está completa…
Envidio a las parejas, envidio el amor...
Sí… envidio como la miras y la besas, sabiendo que yo nunca seré esa…

sábado, 13 de enero de 2018

El Maestro

Por qué llegas y cambias mi mundo, y lo pones todo del revés…
Todo lo que creía saber, lo que había aprendido… resultó no ser tan cierto como creía…
Quitaste el velo que delante de mis ojos siempre estaba, abriste mi corazón en canal y surfeaste por él hasta llegar a lugares recónditos, donde nadie había llegado antes.
Me doliste, pero me sanaste…
Me hiciste ver desde otra perspectiva…
Llamaste a mi puerta sin previo aviso, y desnudaste mi cuerpo y mi alma sin que me diera tiempo a pestañear.
Hiciste que, después de mucho tiempo, me dejara llevar por la locura… Me dejara llevar por unas palabras demasiado duras e intensas que me estremecían con su sinceridad fría como el cristal, pero dulce como el chocolate…
Te convertiste en mi maestro; pues desde el día en que te conocí no he hecho más que aprender de tí… a veces creo haber descubierto un mundo nuevo. Me siento pasajera de un barco que me lleva por un mar embravecido con destino a una isla aún desconocida para los demás.
Al principio dudé… sentí miedo pensando en la posibilidad de que todo fuera un gran error… también sentía que todo lo que estaba ocurriendo era irreal, que todo iba demasiado deprisa… Y todo eso me hacía desconfiar de tu criterio…
A pesar de ello, en poco tiempo me hiciste cambiar de parecer y no solo eso… me hiciste vulnerable ante tí…
Muy pocas veces he dejado que las personas vean mi trasfondo; aquel cajón de recuerdos amargos, de cicatrices que nunca se borraron, de pensamientos que nunca dije, de miedos y sufrimientos…
Aún sigo sorprendida de la facilidad con la que lo conseguiste… siempre pensaré que fue por arte de magia.
Pero te doy las gracias…
Gracias por poner mi mundo patas arriba, por enseñarme tantas cosas, por ser tú mismo conmigo y por hacer que sea yo misma contigo, por cada momento que me regalas, por cada sonrisa sincera que me sacas, y por supuesto; por haberte convertido en un gran amigo.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Y llegó la Navidad...

Llega la navidad, y con ella, el fin de este 2017…
A muchas personas no les gusta esta época del año por distintas razones, al igual que a otras todo lo contrario, les encanta.
Para mí no es ni lo uno ni lo otro… Me gusta la navidad, aunque hace frío, se come demasiado y es bastante materialista, además de que yo no soy creyente; pero la época navideña tiene un significado especial e importante en mi vida.
Porque la navidad también es un momento de reunión con la familia, vacaciones para disfrutar con las personas que te importan, y un buen momento para darte cuenta de que el mayor regalo de navidad es esas personas que te rodean, el poder estar con ellas, incluso el simple hecho de haberlas conocido y que formen parte de tu vida.
Por eso, para mi es especial, pues es un punto de reunión con la familia de sangre y con las personas que no lo son pero como si lo fueran. De hecho, mi verdadera familia la forman más personas ajenas a ella que otras que sí lo son.
Aun así, en esta época del año, por el motivo que sea parece como si todos los roces, rencores y discusiones quedaran a un lado por un instante. Todos compartimos momentos, nos reímos, comemos, nos damos regalos y, sobre todo, disfrutamos de la compañía de los demás y sentimos el calor que esas personas nos transmiten; sentimos como formamos parte de algo muy grande y único, aunque sea solo en ese instante.
A parte, en mi caso es más que todo eso, porque me trae muchos recuerdos, tanto buenos como malos. En estas fechas recuerdos con más fuerza a mi abuelo, que se disfrazaba cada año de Papá Noel y me traía los regalos; que él disfrutaba incluso más que yo en esos momentos.
También me recuerda el tiempo en que mi familia sufrió aquella separación, donde la distancia entre nosotros parecía ser inmensa, todos aquellos años en que la navidad era uno de los únicos momentos en que veía a mi familia por parte materna. Recuerdo cómo los añoraba y me dolía el no poder verlos… Recuerdo lo culpable que me sentía por ello…. Recuerdo que después de eso nunca lo mismo, ni volverá a serlo…
Por eso para mí no es otro día, otra semana u otro mes cualquiera en el calendario, es mucho más que eso. Es el final de un año más que se va y en el que doy las gracias por poder estar cerca de las personas que me importan, en especial en estos días; doy gracias por sentirme querida, por sentirme parte de una familia, por el tiempo que he pasado con ellas y todo lo que han aportado a mi vida.
Así, aprovecho esto como despedida de este año, haciendo mención especial a las personas que he conocido este 2017 y me alegro enormemente de ello, porque sin ellas todo hubiera sido muy diferente.
Este año, al igual que los anteriores, me siento afortunada de rodearme de buenas personas. A pesar de que a algunos los vea menos y mantengamos menos el contacto, no me olvido de ellos; pues estarán siempre en mi corazón. Pero tengo que hacer hincapié este año en los nuevos:
Primero, a las personas del mundo del break y el hip-hop que he conocido durante el año, que sienten la música como yo, en donde a todos nos une un mismo pensamiento, y que me hicieron sentir como en casa desde el primer momento.
Segundo, el grupo de Lo Pagán. Jamás pensé que un grupo de amigos de la playa, de esos con los que pasas el verano y no los vuelves a ver en todo el año, se convirtiera en algo tan grande y especial. Ellos me han demostrado en poco tiempo lo grandes amigos que son, me han apoyado y ayudado desde que nos conocimos hasta ahora, y les he cogido un cariño muy especial. Porque con ellos siempre son buenos momentos de risas, de planes diferentes, de buen rollo… Además, cada día se ganan más mi confianza a pulso, mucho más que otras personas.
Y por último pero no menos importante, mi clase de TAFAD. Yo que pensaba en ir solo a estudiar, hacer un amigo o dos y estar centrada en mi día a día, que no di cabida a la posibilidad de tener un contacto cercano con los compañeros de clase porque di por hecho que ellos pensarían igual… Pues ha resultado ser todo lo contrario. Somos 31, y la verdad es que no puedo decir que haya alguien que me caiga mal o me parezca mala persona. Puedo tener más contacto con unos que con otros pero todos son geniales y únicos. Todos vamos descubriendo día a día la forma de ser de cada uno, sus defectos y sus cosas buenas y nos sentimos poco a poco, parte de una pequeña familia; o al menos yo lo siento así. Así que quiero darles las gracias por ser tan buena clase, que no la cambiaría por nada, porque me han sorprendido gratamente y me alegro de que ahora formen parte de mi vida.
Para terminar, decir gracias a todos de corazón, absolutamente a todos los que dais sentido a mi vida y me acompañáis por este camino de rosas y espinas. Espero que el año que viene sigamos recorriéndolo juntos, y si no, que escojáis el camino que escojáis; seáis felices con ello. Felices fiestas a todos y feliz año nuevo.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Quizás no soy suficiente

Quizás no sea suficiente… quizá… nada lo sea…
Pensaba que estaba hecha para ello, que una vez que todo empezó a fluir no esperé que las aguas se estancaran de repente…
Quizás no me esforcé lo suficiente…
Me pregunto ahora que he hecho mal, que errores he cometido, cual es el motivo por el que he llegado a caer tan bajo… si puedo enmendarlo, si puedo repararlo y volver desde el punto en el que tropecé.
La perspectiva de mi vida ha cambiado en tan solo un segundo; ha dado tres pasos atrás y se ha quedado atrapada sin saber cómo salir…
Quizás no soy lo bastante buena…
Siempre pensé que esto era lo mío, todo el mundo lo decía… y así me imaginaba mi futuro. Estaba decidida a no cambiar el rumbo; siempre lo tuve fijado en mi mente y me agarraba a él con el alma, porque era todo lo que tenía en la vida…
Luché y avancé sin dar un paso atrás, sin que importara nada más.
Quizás me equivoqué y me esforcé en vano…
Quizás no sirvo para esto…
Ahora no se si soltar aquello a lo que me ataba tan fuertemente, alejarlo de mi vida y dejarlo ir sin darle más vueltas a lo que ronda en mi cabeza… o intentarlo una vez más, aun sabiendo que podría no salir bien, otra vez; que podría tropezar y caer, otra vez… o tal vez, para siempre.
Mi luz se apaga lentamente, y empieza a parpadear porque no tiene fuerzas para brillar…
Poco a poco, mi corazón se sume en una oscuridad que le atrae; despacio, pero puede que cuando quiera salir, las puertas se hayan cerrado…
Quizás no merezca la pena seguir…
Ya dudo de todo, mi esperanza se pierde, y no sé si será la mejor opción levantarme del frío suelo en el que me encuentro… porque dudo y pienso; que quizás la realidad sea más fría que este duro suelo…
Merece la pena seguir, o no…
Soy buena, o quizá no…
Me levanto o no…
Quizás no encuentre la respuesta…