lunes, 10 de julio de 2017

Gracias

Aprendí por las malas
que la vida es dura.
Desde pequeña me enseñaban
las vivencias pasadas
que todo siembra duda.
Mi vida se hizo una constante lucha,
cada día soñaba,
con un nuevo mañana.
Jugaba con mis lágrimas
tirándolas a un pozo
que parecía no tener fondo.
Quizás algunos sentían lástima
pero era yo la que más me lastimaba.
Y con el paso del tiempo
crecí en el intento
de una lucha a gran escala.
Muchos días llovía sin cesar,
muchos días la corriente me quería arrastrar.
Yo siempre pisé fuerte
y con la ayuda de mi amiga suerte
llegué a mirar a la vida de frente.
El camino que escogí
nunca fue fácil,
y nunca me arrepentí.
Me cerraron muchas puertas,
pero vi que otras salidas hay.
Y las abrí sin pensar en que habría tras ellas
hasta encontrar una en la que yo misma fuera.
En estos dos últimos años
descubrí un nuevo mundo.
Donde ya no importaban tantos los daños
y si cada persona que a mi lado estuvo.
Nunca nada me había llenado tanto,
saber que ahora formaba parte de algo
era tan grande y especial como la vida misma.
Cada sílaba y cada paso
crecer fiel me hacía.
Un ritmo en mi corazón
es lo que me movía.
Me empapaba de una cultura
que me dio la razón.
Razón de que hay que ser libre,
que la vida no asusta.
Razón de mostrar que no existe
nada que te impida volar.
Por fin encontré mi lugar,
una familia de verdad.
Hoy al Hip Hop le doy las gracias,
y gracias a las palabras sabias
que alguien dijo, que al mundo puede cambiar.

martes, 4 de julio de 2017

Hoy me falta el amor

Hoy mis lágrimas caen, cómo caen las hojas de los árboles que se deslizan suavemente, hasta tocar el suelo y allí, yacen hasta que son movidas por el viento.
Son lágrimas cristalinas, tan trasparentes cómo el cristal que en mil pedazos se rompe al no ser cuidado debidamente.
Son lágrimas que fluyen desde mis adentros, como tantas otras veces. Pues seguramente este no será un día que recuerde eternamente.
Sólo es otro día más en el calendario de un año con sabor amargo…
Sólo son lágrimas que, con el paso del tiempo, quedarán en el olvido…
Al igual que estos sentimientos que hoy tocan y golpean mi corazón; dentro de un año escribiré sin recordar estas palabras, lo más probable.
Así que, solo puedo intentar aprender la lección sobre lo que escribo para que dentro de un año no tenga que escribir lo mismo.
Hoy, es 3 de Julio de 2017, aunque se podría decir que es 4, ya que ha pasado la media noche. Y hoy quiero escribir para dejar fluir las palabras que rondan mi cabeza, que hasta me empujan para salir al exterior de alguna manera.
La verdad, es que estaba viendo algo que me inspiró y me dio la oportunidad de escribir después de semanas. Desde antes quería coger el bolígrafo, pero no sabía por dónde empezar; ahora lo diré sin miedos, y sin rodeos.
Echo de menos los paseos cogida de la mano de la persona que te quiere por encima de todo lo demás. Recuerdo la primera vez que alguien me cogió de la mano por la calle, recuerdo lo feliz que fui en ese momento al sentir que tenía alguien a mi lado, que estaba allí sinceramente.
Echo de menos el calor de un ser querido cuando te abraza o te besa, cuando estás junto a él durmiendo, cuando te sonríe o te acaricia; cuando te hace sentir que eres la única.
Echo de menos los momentos que se viven acompañados de la persona que te hace más feliz en este mundo.
Echo de menos sentirme querida, sentirme especial para alguien…
Echo de menos compartir mi vida, compartir los buenos y malos momentos, compartir el día a día; poder contarle a esa persona lo que siento y lo que me hace caer, que estoy cansada de mis padres y cada vez es más difícil convivir con ellos, que estoy un poco más cerca de mis metas, que estoy conociendo a nuevas personas, que una de mis mejores amigas se ha olvidado de mí, que algunos días estoy agotada y no tengo ganas de seguir…

A pesar de echar de menos todo eso, de echar tanto en falta algo de amor en mi vida, sigo en pie aun cuando las lágrimas me quieren abatir. Sigo avanzando dejando a un lado esos sentimientos, intentando centrarme en mejorar y seguir subiendo peldaños de la escalera hacia mi meta. Teniendo una pequeña esperanza de que en la larga subida encuentre a alguien que me ayude a seguir caminando.