viernes, 16 de junio de 2017

Maletas solo de ida

Hoy es uno de esos días que entran ganas de coger la maleta y mandarlo todo a la mierda…
Es uno de esos días en los que estás a punto de estallar, estás harta de todo… De escuchar la exigencias y las amenazas de tus padres, de ver cómo lo que debería llamar hogar es solo una casa donde duermo y como, de tener que tragarme todas las palabras y hasta el aliento, de tener que guardar las ganas de gritar, de llorar…
Y podría seguir con la lista de problemas que ocurren día a día en mi casa, es difícil aguantar una situación así mañana y noche mientras intentas hacer oídos sordos… pero no es solo eso…
Es que todo esto se mezcla con la soledad que hay dentro de mí, la baja autoestima y las autocriticas que yo misma me impongo, el miedo a fracasar y no conseguir lo que quiero en esta vida; y los recuerdos que a veces me sobresaltan…
Así que en este momento me encantaría poder hacer las maletas sin pensar en nada más, y salir de esta casa que me ahoga cada día, de esta casa donde las paredes ya no son suficientes para apartarme de los demás como lo hacían de pequeña, donde por mucho que intente expresarme sé que solo se quedará en eso; un intento…
Hay una única cosa que me retiene aquí y es por lo que aguanto incluso cuando estallo y no me siento cómoda ni en mi propia cama… Y es porque tengo claro que cuando me vaya será para siempre; no volveré nunca arrastrándome a mis padres, haré todo lo que esté en mi mano antes de que eso ocurra; todo lo posible y lo imposible… Todo por demostrar a mis padres que se equivocaban conmigo.

Así que al final, como siempre he hecho, me encerraré en mi misma como si nadie más existiera, gritaré para mis adentros, esperando el día en que pueda coger esa maleta que me lleve lejos de aquí, con toda la seguridad de que no volveré por esa puerta de lo que era un supuesto hogar y en realidad siempre fue mi cárcel.

sábado, 3 de junio de 2017

Un bache más en el camino







Hace tiempo que no escribo…
Más de una vez he querido hacerlo, pero antes de que cogiera el bolígrafo me daba cuenta de que no sabía que escribir, que contar a la gente… Pues últimamente, menos el baile, todo va mal o es inexistente… No hay ni un rastro de amor o de fuego en mi vida… Estoy de bajón porque me siento sola… Porque, aunque no debería decir esto, creo que necesito a alguien cerca de mí en estos momentos…
Pues siento que ya no tengo a nadie a quien contar como me siento, los acontecimientos que me ocurren cada día, los pensamientos tontos, las ideas locas, mis paranoias…
No siento que haya nadie lo bastante cerca como para hablar con él cada día…
Alguien que me abrace y me haga sentir especial, y más fuerte cuando siento que soy solo una inútil sin remedio, cuando tengo ganas de darme por vencida, cuando siento que no puedo con todo, cuando no tengo fuerzas para levantarme de la cama, cuando tengo ganas de gritar, cuando tengo ganas de salir corriendo…
En esos momentos miro a mi alrededor y me veo sola; mi única ayuda es escribir, bailar, o yo misma…
Al final quien tiene que superar el bache, quien tiene que levantarse, quien tiene la última palabra; soy yo. Porque si no lo hago yo nadie lo hará por mí…
Y eso lo aprendí hace mucho, pues llevo toda la vida superando obstáculos que me han puesto en el camino sin ayuda de nadie.
Aunque una mano amable no vendría mal de vez en cuando…
El problema es, en quien confiar. A quien poder contarle todo esto, que te escuche y que realmente quiera ayudarte sin ninguna condición, sin pedir nada a cambio.
No se puede coger la mano de cualquiera… Pues puede que luego tengas que pagar un precio demasiado alto, puede que luego te des cuenta de que no mereció la pena confiar en esa persona y que fue peor el remedio que la enfermedad…
Quizás, por eso sea mejor que termine por acostumbrarme a levantarme con mis propias manos, cueste lo que cueste…
Pues como dice el refrán, mejor solo que mal acompañado.

domingo, 23 de abril de 2017

Lluvia gris

Los días de lluvia siempre fueron tristes…
Hoy siempre va una nube sobre mi cabeza, empapándome la cara; haciéndome sentir frío…
Mis recuerdos vienen y van cada vez que pienso en la lluvia… Porque miro al cielo y lo veo todo gris; como la porción escondida en mi corazón… gris…
Una porción que se alimenta de llantos y súplicas, de todas las veces que necesité ayuda y nadie apareció, de todas las veces que quería gritar, correr, saltar y dejarlo todo atrás…
Hay un dolor en mi pecho que nunca desaparecerá…
Cuando llega la lluvia se expande por todo mi cuerpo hasta mi cabeza; entonces veo como, muy lentamente, me hago pequeña… y me siento sucia, destrozada, sin fuerzas, congelada, perdida, asfixiada… A veces pienso que me estoy volviendo loca.
Antes esos momentos eran más constantes y más dolorosos… Hasta que mi vida cambió de perspectiva.
Ahora solo hay una pequeña nube sobre mi cabeza…
Ahora hago mi vida como si esa nube no existiera, evitando que llueva todos los días, intentando alejarla de mí… Aunque yo sé muy bien que nunca se irá…
Últimamente llueve otra vez más a menudo, porque mi porción gris me golea fuertemente queriendo salir… No paro de recordar cómo era todo antes; cómo ha cambiado todo ahora, aunque hay cosas que nunca cambian.
Sigo caminando, creyendo muchos días que soy fuerte y que haré desaparecer a la nube y con ella a mi porción gris… A pesar de saber la verdad…
Y no soy capaz de pedirle ayuda a nadie por un favor como este… no soy capaz porque no quiero que vean lo peor de mí, no quiero que se fijen nunca en la pequeña nube que va conmigo…
Solo un pedacito escapó hace unos días, y aunque por un instante me sentí mejor… No estoy preparada ni dispuesta a que escuchen la verdad, a que sienta lastima por mí, o incluso a que me odien…
No puedo saber su reacción y eso es lo que más me asusta…
Mejor que mi porción gris siga escondida en una esquina de mi corazón mucho tiempo más…

lunes, 10 de abril de 2017

Sonríe

Sonríe… aunque a veces cuesta…
Sonríe… no deben ver lo que sientes…
Sonríe… aunque no tengas fuerzas…
Siempre te dicen que sonrías, te dicen que ocultes tus lágrimas al mundo porque algo bueno queda en tu vida… porque siempre hay gente en peor situación. Gente que no tiene para comer, gente sin familia, gente en la calle, gente sin nada a que llamar hogar, etc.
Piensan que no lo sé, que no me doy cuenta… Me quejo de mis problemas, me autocritico y mi autoestima está por los suelos, casi muerta y abatida…
Pero eso no significa que no sepa que hay personas que sufren catástrofes, que tienen una vida mucho más complicada que la mía.
Lo se… sin embargo… a veces nuestros problemas nos superan… todo se acumula mientras pones una sonrisa todos los días, te esfuerzas en el trabajo, ves a los amigos y a tu familia; haces tú día a día como si nada ocurriese… Guardándolo todo dentro… Hasta que explota… y llega la época gris… donde te cuesta mucho más poner una sonrisa amable… una sonrisa como máscara…
Uno mismo se fuerza a sonreír por temor a la reacción de los demás, por temor a que piensen que eres egoísta, que solo piensas en ti mismo y no te importa nada más, o por temor a que te vean débil… Aunque no debería ser así…
Y yo estoy en una de esas épocas… sin ganas de sonreír… porque las cosas malas pueden con las buenas… porque, a pesar de estar rodeada de gente, me siento sola… por miles de razones, de recuerdos, de momentos en los que quería llorar y puse una sonrisa amarga…
Y me dicen no te quejes… no llores…
Yo siempre fui la primera en ocultar sus sentimientos, la que tenía una sonrisa en todo momento, una sonrisa para todos…
Pero ahora no tengo fuerzas para sonreír tan a menudo sin que parezca algo terriblemente falso… No tengo fuerzas para ocultar lo que siento… ya he tapado tantas lágrimas… ya he dejado de lado muchas veces a la tristeza… que empuja cada vez con más fiereza para salir al exterior.
Sonríe… dijeron…
Sonríe… me dije…
Aunque ya solo quedan lágrimas para derramar…

lunes, 27 de marzo de 2017

Luz al final del tunel

Luz… luz… luz en esta oscuridad… Llevo buscándola días y días… ni si quiera los he contado.

¿Dónde estás?... Este túnel parece sin salida… porque no encuentro una luz de guía.
Ando sin descanso, siento los pies doloridos… ando sin importar nada más… no sé cuánto tiempo llevo a oscuras; ni cuanto más deberé esperar.
Solo sé que necesito esa dichosa luz… ella es la única razón por la que sigo andando…
Muchas veces me planteo quedarme parada… por un momento me paro… pero siento que algo me impulsa a seguir.
Aunque no siempre ha sido así… alguna vez me he parado durante horas, días, incluso años…
Me he parado por miedo… me he parado por el cansancio… me he parado por la tristeza que inundaba mi corazón… me he parado por sentirme pérdida… me he parado porque la razón por la que estaba allí parecía haberse esfumado.
Luz… sigue habiendo una pequeña esperanza en mi corazón…
Luz… me pregunto cada día donde estarás…
Luz… me pregunto si estarás tan pérdida como yo…
Luz… a veces pienso que no existe esa luz.
El túnel sin fin se me hace más largo conforme llevo más tiempo… en algún momento de todo el tiempo incalculable… me pareció ver una luz… más de una vez.
Aunque resultó ser solo una imaginación… un sueño… algo que sólo estaba en mi mente… Porque cuando di un paso hacia ella, cuando me acerqué y estaba a punto de tocarla… tan apunto que ya podía sentir su calor en mis dedos…
Desapareció…
Desvaneció sin más… sin dejar rastro alguno… dejando sólo frío…
Y el frío lleno la oscuridad… y  el frío se instaló en mi corazón…
Vuelta a empezar… a caminar, sin descanso y sin mirar atrás…
Porque sabía que si miraba… me volvería a parar.
En esos momentos quiero llorar… pero he llorado tantas veces… que ya no salen lágrimas… Hasta mis ojos están cansados de llorar por no encontrar lo que buscan con tanto ahínco.
Todo mi cuerpo está cansado, magullado, lesionado y casi muerto… Solo siguen los pasos porque mis pies avanzan automáticamente… sin pensar…
Solo avanzan por la pequeña llama que queda en mi corazón… que cada vez es más pequeña…
Como en el cuento de la bella y la bestia… la rosa se va quedando sin pétalos…
Luz… ¿hoy será el día en el que aparezcas?
Luz… que haré si te llego a encontrar…
Luz… ¿merecerá la pena?
Luz… y sino la merece, y si todo este sufrimiento; todo este camino recorrido no ha servido de nada… ¿Qué haré entonces?... ¿qué haré sin un motivo para seguir?... ¿qué es lo que debo hacer, seguir o pararme hasta encontrar un nuevo camino?... ¿y si no encuentro nada por lo que seguir?...
Estoy a punto de un ataque de pánico… pero respiro profundamente, porque sé que las dudas siempre quieren matar la esperanza… y sé que las dudas siempre están al acecho, esperando el instante en el que gire solo un poco la cabeza…
Sé que las dudas no terminarán jamás… yo, lo se… siempre habrán nuevas preguntas que hacer, incluso cuando encuentre la luz… si es que la encuentro…
De momento seguiré caminando, intentando no mirar atrás, intentando no tropezar, intentando no derrumbarme, intentando ser fuerte un día más…
Luz... ¿dónde estás?...

lunes, 20 de marzo de 2017

La magia de los sueños

Estoy a punto de cumplir 24 años… solo faltan unos días…
Yo, que me pasé media vida imaginando cómo sería todo cuando fuera mayor de edad, cuando llegara a los 20.
Jugaba con las muñecas cómo si fueran mayores con sus propias casas, con sus vidas… unas vidas muy diferentes a la mía.
Soñaba con posibles futuros, donde  yo, por fin; era feliz. Donde aparecía mi príncipe azul, el chico perfecto. Donde existía la magia.
Imaginaba enormes escenarios donde actuaba delante de todo la gente que conozco, me imaginaba siendo famosa y viajando por todo el mundo.
Imaginaba que mi vida algún día cambiaría y dejarían de meterse conmigo. Una vida en la que ya no tendría que esconderme ni llorar más.
Con el tiempo, si es verdad que todo ha cambiado. Ya no aspiro a tanto ni creo en los príncipes azules. Pero conseguí hacer desaparecer la parte mala de mi vida, por arte de magia, pienso algunas veces. Porque todo cambió de repente, sin darme cuenta de cómo había ocurrido.
Y también apareció un chico, aunque no fuera el príncipe azul.
Siempre he sido una gran soñadora… he vivido imaginando un futuro mejor durante mucho tiempo… y, a veces, sigo haciéndolo.
Me gusta pensar las distintas posibilidades de un futuro… así puedo aislarme de la realidad por un momento… así puedo sentirme fuerte para seguir luchando… pensando que pueda haber una pequeña, incluso diminuta posibilidad, de que los sueños se hagan realidad.
Pues yo soy la primera que sabe, que si luchas por algo, aunque solo esté en tus sueños… puedes llegar a conseguirlo… No importa lo difícil que sea, aun siendo casi imposible… Vale la pena levantarse cada día por ello e intentarlo hasta el final, porque nunca se sabe cuándo surgirá, eso que yo llamo magia, y tus sueños se cumplirán.
Se, que no es cuestión de magia verdaderamente, aunque yo es mi forma de llamarlo, pero esos instantes en los que abres los ojos y vas vislumbrando en la realidad algo que solo estaba en tu mente y en tu corazón… eso… es mágico… La lucha constante, el sufrimiento, los problemas, discusiones; todo lo que haya podido ocasionar tu sueño… merece la pena entonces… Ese sentimiento de felicidad, de satisfacción… es mágico.
A parte, de que hay veces, de que tan sólo por una pequeña acción, por un pequeño cambio en tu vida; te lleve hacia tu sueño sin tú haberlo planeado… Esas excepciones en la vida en las que piensas que “ha tenido que ser el destino”… Eso también me parece algo mágico… Cómo mi 18 cumpleaños… Esa noche, a pesar del frío, del emborrachamiento, etc… Hubo algo que fue mágico y me llevo a acabar teniendo la primera relación amorosa que he tenido en mi vida con alguien que mereció la pena…  O como el día que fui por primera vez a casa de la que acabó siendo una de mis mejores amigas, Nely…
Todo eso es mágico… Y hoy día, a punto de cumplir los 24, sigo pensando en que los momentos mágicos pueden seguir pasando… En que puedo llegar a cumplir mis sueños que se han ido reformando, que no cambiando; con el tiempo… En los sueños en que he creído siempre y me han llevado hasta aquí… En que puede haber un futuro mejor esperándome a la vuelta de la esquina.
Así que os aconsejo en creer en la magia, y vuestros propios sueños… en que vale la pena luchar por ellos… que siempre vale la pena soñar… somos libres de imaginar la vida que queremos para nosotros mismos, somos libres de soñar en grande, en pequeño, en el tamaño que nosotros queramos… Y que se cumpla solo está en nuestras manos… solo se consigue si crees de verdad, si crees de corazón.

viernes, 10 de marzo de 2017

Contradicciones de mi yo interior

Echo de menos caricias en mi pelo… caricias en mis mejillas, sin ninguna prisa… paseos largos, cogida de tu mano… cálida y fuerte…
Echo de menos unos ojos que añoren verme… unos ojos que me envuelven, unos ojos que no quieran perderme…
Echo de menos… un abrazo reconfortante, una sonrisa brillante, un beso fugaz, un sentimiento sincero… sentirme querida por un momento.
Aunque fuera tan solo un momento…
Echo de menos que mis penas se fuguen con unas palabras llenas de amor…
Echo de menos no sentirme tan pequeña y tan sola en este mundo…
Echo de menos sentir que alguien estará ahí pase lo que pase…
A la misma vez un miedo invade mi interior. No me siento preparada para todos esos sentimientos… no me siento preparada para abrir mi corazón… para dejar fluir todo lo que llevo dentro…
Porque no quiero estar dependiendo… No quiero que mi corazón se atrape por una ilusión, por un príncipe azul que solo es príncipe en sueños, que al final su espada partirá mi alma…
No quiero enamorarme de la persona equivocada, no quiero que me dañen y quedar lastimada… otra vez… viendo como mis lágrimas se derraman por un idiota… por una falsa historia… un cuento de hadas que no tiene final feliz…
No estoy preparada para sufrir… aunque nadie lo está.
Porque esa persona acabará olvidándome… acabará lastimándome… acabará lejos de mi… acabará quintándome las ganas de seguir… lo daré todo para que él no de nada… entregaré mi cuerpo y mi alma para que después todo acabe siendo una farsa…
Y volveré a sentirme más tonta, más idiota, más estúpida, más pequeña, más débil… de lo que ya me siento…
No estoy preparada para ello…
Pero a la misma vez lo anhelo… porque a la soledad temo…