martes, 29 de noviembre de 2016

Cómo dañar el corazón de una persona

-Parte 1. Esto es lo que escribí ayer:

A veces, con solo una palabra podemos hacer añicos el corazón de alguien, podemos hacer que la ilusión que tenía esa persona desaparezca sin dejar rastro en solo un segundo… Y sólo con palabras…
Palabras que decimos o escribimos queriendo ser sinceros y honestos y que no imaginamos el poder que tienen para dañar a una persona.
El poder que tienen para borrarle la sonrisa, para que le haga plantearse que está haciendo mal cuando creía que todo iba bien, para que se convierta en algo pequeñito y débil, con miedos…
Miedo a cómo comportarse después de eso, miedo a cómo te mirará, miedo a no saber qué hacer ni que decir porque… Sientes que lo has hecho todo mal hasta ahora… y ya no sabes cómo empezar de nuevo.
Todo esto lo sientes cuando una persona te hace daño sin darse cuenta… Y a pesar de estar dolorido no muestras ninguna señal de tu estado, no dices nada, no haces nada…
Porque estás completamente en estado de shock viendo como todo se derrumba ante tus ojos… todo por lo que te habías esforzado para hacer feliz a esa persona, para hacerla sentirse a gusto contigo… Ya da igual… Resbala lentamente por tu mente cómo las lágrimas que quieren caer por tu cara y tú impides para hacer como que no pasa nada…
Esperas a llegar a casa para tener un momento de soledad y echar a llorar. Sentir todo lo débil y frágil que eres… Las ganas de no volver a intentarlo, porque piensas que ya no vale la pena luchar por esa persona…
Hoy, me ha pasado justo todo esto…
Después de pensar que las cosas iban bien, que todo avanzaba… Me dice que “no está a gusto”… y aunque no fuera dirigido directamente a mí, me ha dolido profundamente, porque sabía que en parte si…
Y me he quedado paralizada al ver esas palabras escritas en el móvil… intentando no llorar y hacer cómo si no pasara nada…
Seguramente pronto nos volvamos a ver… Y cómo siempre, pondré mi sonrisa, como si por dentro todo siguiera igual que ayer, como si no supiera lo que se ahora, como una tonta…
Pero la realidad de mis adentros será muy diferente… Sentiré miedo, angustia, inseguridad… sin embargo, eso se quedará dentro, cerrado por un espejismo de normalidad… Porque no soporto que me vean llorar, que vean lo débil que puedo llegar a ser.



-Parte 2. Lo que he escrito hoy:

Iba a escribir eso ayer y… menos mal que no lo hice en su momento porque ahora todo es mucho peor…
Ya no es cuestión de lo que me haya dicho a mí, sino de lo que me he enterado porque su amigo habló con él; no sé si él sabrá que esas palabras han llegado hasta mí, pero… Me da completamente igual.
Lo voy a decir claramente y sin rodeos…
ES GILIPOLLAS.
Ha estado jugando conmigo desde que nos conocimos. Ahora me entero de que no quiere absolutamente nada conmigo porque “si no ya se habría lanzado, que hay otras por ahí” y… yo soy solo una más…
Por lo visto, para él, no querer nada conmigo es estar tonteando y jugueteando cada vez que quedábamos… Acariciándome, haciéndome masajes… haciendo las cosas de una forma que cualquier persona normal pensaría que quiere algo… un mínimo, aunque no sea nada serio, pero cualquiera pensaría que hay algo más.
Pero no, él es “especial”, y por ser “especial” yo me he dejado llevar por él hasta que me he dado cuenta de lo idiota que he sido.
Si mi corazón ya estaba dañado, ahora que sabe que han jugado con él…
Vuelvo a decirlo, creo cada vez más que estoy gafada con los hombres. Parece que todos en los que me fijo son los que sólo quieren jugar conmigo… Y yo me he cansado de jugar… Se acabó.

No soy una cosa, un muñeco; con el que puedes divertirte y cuando te aburres lo tiras a la basura… Soy una persona sensible, que ha tropezado millones de veces con la misma piedra, que está cansada de caer, destrozada… que cada vez que abre un pedacito de su alma a alguien, le hacen una nueva herida… Y nadie está ahí para sanarla…

lunes, 28 de noviembre de 2016

Bésame


Bésame,
te lo pido a gritos.
Bésame,
porque yo no soy capaz de hacerlo.
Bésame,
mi cuerpo necesita auxilio.
Bésame,
para que acabe mi sufrimiento.
Me estoy ahogando en un mar de palabras
que se sumergen en mi cabeza,
porque mi boca está sellada
y lo que quisiera decir no deja.
Me estoy ahogando en el fuego de tus manos,
las mías quieren acercarte más
para que pueda exigir a tus labios
que no me dejen escapar.
Pero no tengo fuerza de voluntad,
mi mente me dice sin cesar
que es mejor callar.
Pues tiene miedo al rechazo,
a que me alejes después
a no poderte coger.
Tiene miedo al llanto,
pues sus ojos ya lloraron ayer
y no quiere hoy volverlo a hacer.
Bésame,
te ruego con la mirada.
Bésame,
porque ya no aguanto la espera.
Bésame,
por si no hay mañana.
Bésame,
o dime adiós de forma sincera.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Tan cerca y tan lejos...
















Tenía tan cerca tus labios,
mi corazón latía tan rápido...
que parecía querer salirse de mi pecho.
Oía el eco de mis latidos,
los segundos eran eternos
y el fuego, mi cuerpo iba consumiendo.
Con solo un chasquido
hubiera hecho cualquier cosa
si así seguía contigo.
Tus ojos penetraban en mi,
eran como una ola
que me arrastraba hacia ti.
Esas manos cálidas
se deslizaban por mi cara
y me llegaban hasta el alma.
Esas manos ávidas
que a su paso débil me hacían,
que todo mi ser estremecía.
No podía soportar
un segundo más sin besarte,
un segundo más sin acariciarte.
No podía soportar
tenerte tan cerca
y no poder hacer todo lo que quisiera.
Me estaba volviendo loca
entre ardientes deseos,
en las ganas de desnudar tu cuerpo.
Me estaba volviendo loca,
ansiaba tu calor,
tus labios... quería probar su sabor.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Cansada de todo



Estoy cansada
de callar, de hablar.
Estoy cansada
de sonreír, de respirar.
Estoy cansada...
de tanto luchar.
Siempre soy yo
la que lleva las riendas,
la que sostiene las cuerdas
y nunca las suelta.
Siempre soy yo
la que ríe como si nada pasara,
la que mira hacia la ventana
buscando una salida cercana.
Y ya estoy cansada...
Porque cuando lloro
nadie me abraza,
porque cuando te añoro
mi mano no te alcanza.
Estoy cansada de esperar,
aunque las prisas no sean buenas;
pero también de acelerar,
pues a veces es mejor cuando se frena.
Y ya no se si reír o llorar,
si abrazarte o escapar...
Estoy cansada de correr,
pero tal vez,
este sería un buen momento.
Estoy cansada de esconder,
todo lo que llevo dentro...
Y ya no se que debo hacer,
qué camino escoger.
Solo siento miles de emociones
que quieren salir por todos los rincones.
Y solo me sale decir...
que estoy cansada de estar sin ti.