martes, 14 de junio de 2016

No podía ser perfecto

No podía ser todo perfecto,
no podíamos estar siempre contentos...
Parecía cosa del destino,
y ahora solo parece un mero tropiezo en el camino.
Pensábamos tenerlo todo claro,
pero resultó un pensamiento en vano.
Sentimos que todo iba muy rápido
y de repente, todo se paró...
Cayeron todos nuestros ánimos
al ver que algo falló,
las dudas, los miedos...
poco a poco nos vencieron.
Nadie estuvo seguro de cada paso,
se nos fue de las manos.
Nadie dijo de volver atrás,
todo fluía sin descanso
hasta que nos dimos cuenta de, que había que frenar...
Dejamos que las dudas nos inundasen,
que los miedos se convirtieran en nuestro males.
Dejamos todo estar
y a la hora de avanzar...
no eramos capaces.
Tras una luz corríamos
sin mirar atrás por donde pasábamos,
sin ver el suelo bajo nuestros pies.
Y resultó que nada era perfecto,
que todo salía del revés.
Que nada era cosa del destino,
que nuestro corazón no sentía lo correcto.
Nos quedamos parados al borde del precipicio
sin saber que hacer...
que responder...
Y siguen corriendo las agujas del tiempo
mientras nosotros nos estancamos en este riachuelo
que no sabe si seguir su paso o quedarse quieto.

domingo, 5 de junio de 2016

Tus palabras


No puedo dejar de pensar en sus palabras desde el momento en que las pronunció… Se han quedado en mi clavadas… suenan una y otra vez en mi cabeza… cómo una canción que te llega y se te mete dentro y no puedes parar de cantar.
No sé cómo explicar esto que siento… Porque es una completa contradicción… No se expresar alegría, desesperación, tristeza y esperanza a la vez… Eso sentí en el momento en que lo oí…
Me quedé paralizada… sin saber que decir… Y estabas tú frente a mí, mirándome de esa forma tan especial, cómo solo sabes tú…
Las pronunciaste… No huiste, no fuiste un cobarde… Mi miraste fijamente a los ojos… Y lo soltaste… sin miedo alguno…
Y yo cómo una tonta… dudaba, tenía miedo… sufría en silencio… quería escapar de todo aquello… no era capaz.
Sin embargo tu cogiste las riendas, me paraste en seco… tuve miedo en ese momento… pero… Mis ojos se transformaron en ese instante… Mi corazón dio un vuelco.
Quería reír y llorar a la vez… Me sentía idiota, estúpida… Sin saber qué hacer con mis manos, con mi cuerpo, con mi voz… Todo lo que me hacía daño por no preguntar, por no actuar, por no hablar… Todo eso desvaneció…
Y solo quedamos tú y yo… Ah, y esas palabras mágicas que jamás pensaba escuchar ya… que habían quedado olvidadas…

Pero tú lo cambiaste todo al llegar a mi vida; todo en lo que yo creía, lo que yo esperaba; y aún más al pronunciar… Te quiero…