lunes, 26 de marzo de 2012

Te amo...


Te amo...

Dos palabras que ser pueden:
tan grandes, tan pequeñas;
tan engañosas, tan sinceras;
perdición, o como la esperanza, color verde.

Pueden ser hermosas o dolorosas,
pueden ser dulces o amargas,
puedes ser humildes o poderosas,
esperadas o soñadas.

Tan insignificantes o tan importantes,
tan crueles o tan amables,
de un momento o para siempre,
perennes o crecientes.

Estas palabras ahora desgastadas,
personas que las pronuncia sin vida
pensando en nada.

Personas que engañan día a día
para hacer sufrir,
para no dejarte vivir.

Personas que no ven importancia
se sumen en ignorancia,
las dejan en caída libre.

Lo peor es que sigue
y afecta a inocentes
que de verdad las sienten.

Gente que como yo
proclama su amor eterno,
que sueña para llegar al sol.

El sol del corazón etéreo,
el corazón amado,
el corazón esperado.

Pues son dos palabras que rompen barreras,
que juntan estrellas,
aunque también separarlas pueda.

Pueden ser escuchadas,
pueden ser infinitas,
pueden hasta tener alas.

De mala manera consumidas,
con valor de los diamantes,
palabras secretas entre los amantes.

Ya no hay más que decir,
y del mismo modo, no tiene fin,
además, sabes resurfir.

Y ahora simplemente di,
con el corazón en la mano...
Te amo.